martes, 19 de julio de 2011

La presa y la Central de Aldeadávila (II)

Un poco más de historia. Segunda parte.

Una vez construida, y tras el paso de los años, fueron modificándose tanto las condiciones de mercado como las posibilidades de generación de energía de Iberduero. En 1969 se concluyó la construcción del aprovechamiento de Villarino, con la gran reserva de agua creada por la presa de Almendra, embalse de carácter hiperanual que permite el almacenamiento de agua bombeada por la propia central cuyas máquinas actúan como turbinas o bombas, de forma reversible.
Siguiendo con los condicionantes marcados por la nueva política energética de los años 70, basada en crear una base confiada al funcionamiento de las centrales térmicas, dejando las hidroeléctricas para cubrir las demandas de las horas punta con potencias instaladas grandes, y menor número de horas de trabajo, Iberduero decidió construir nuevos aprovechamientos y hacer ampliaciones de potencia.
De acuerdo con este plan se ampliaron las centrales de Villalcampo, Castro y Villarino. Solapándose con los trabajos de la ampliación de Aldeadávila, también se llevaron a cabo los de Saucelle. Más tarde también se produciría la ampliación de Ricobayo.
Pero hay otro factor de más peso que aconsejó un aumento de la potencia hidroeléctrica. Se trata de la conveniencia de mantener a nivel nacional una potencia rodante superior a la máxima demanda, para poder hacer frente a las variaciones rápidas de la carga. Esta potencia rodante, con criterio de seguridad, tiene que sobrepasar la del mayor grupo acoplado a la red para sustituir a dicho grupo en caso de desconexión o avería; y es fácil comprender que, para utilizar esta sustitución, las máquinas hidroeléctricas resultan las más idóneas en función de su rápida disponibilidad y economía.
La ampliación del salto de Aldeadávila figuró en dicho plan de explotación coordinada como una de sus piezas clave, debido a las grandes posibilidades que ofrecía y sigue ofreciendo. Estas posibilidades se basan sobre todo en su privilegiada ubicación dentro del Sistema Duero, recibiendo agua de los ríos Duero, Esla y Tormes, con la consiguiente garantía para su producción y potencia. Realmente esta ampliación conlleva un importante incremento de la energía producida.
Las obras de ampliación de Aldeadávila comenzaron en abril de 1983. En el proyecto de ampliación se descartó enseguida la posibilidad de prolongar la caverna de la primera central, tal y como se hizo en Villarino, construyendo un dispositivo hidráulico paralelo al circuito primitivo.


Central de Aldeadávila II - piso de alternadores

Acceso a uno de los túneles - Aldeadávila II


Obras para embocadura de la central (1ª fase - nivel del agua alto) - Central de Aldeadávila II


Obras para embocadura de la central (2ª fase - nivel del agua bajo) - Central de Aldeadávila II

Entrada de aguas a la galería de presión - Aldeadávila I
Se observan 5 de las 6 embocaduras de la central


Esquema de las embocaduras de Aldeadávila I, construido en la primera fase
Se observa la utilidad del puente grúa o grúa Pórtico, para ataguías

Excavación de túneles - Central de Aldeadávila II

Esto fue debido a la existencia de una falla o fractura del terreno que, dividiendo en dos metros el inmenso batolito de granito, impide esa posibilidad. En consecuencia, se proyectó la segunda central en una caverna distinta, situada en la margen izquierda y casi en ángulo recto con respecto a la primera de la que está separada por cien metros de roca. Tiene un circuito hidráulico totalmente independiente con toma de agua distanciada cien metros aguas arriba de la anterior.


Una de las dos turbinas de la Central de Aldeadávila II


Encofrados y armaduras de una de las turbinas de Aldeadávila II


Encofrados y armaduras para las dos turbinas de Aldeadávila II

Galerías para la conducción de agua en la central de Aldeadávila II


Excavación de galerias, maquina insertando explosivos en la roca - Central de Aldeadávila II

Vista general de la central de Aldeadávila II

En este caso, se tomaron los adelantos y experiencias técnicas utilizadas en Villarino. El empleo de las perforadoras, hidráulicas en vez de neumáticas, junto con el empleo de detonadores eléctricos de microrretardo han duplicado el avance de la excavación, si lo comparamos con Aldeadávila I. En el desescombro se utilizaron vehículos capaces de transportar tres veces más que los de la primera fase.


Maquinaria de instalación de explosivos - Central de Aldeadávila II


Zona alta de la tubería forzada - Central de Aldeadávila II

Maquinaria para desescombrado - Central de Aldeadávila II


Pozo de cables, realizado con maquinaria especial - Aldeadávila II


Excavación del pozo de cables, zona superior - Central de Aldeadávila II


Maquinaria para perforación del pozo de cables - Aldeadávila II


En Aldeadávila II fueron excavados 628.500 metros cúbicos de material, y han sido recubiertos 48.000 metros cuadrados de paredes y techos con un dispositivo de malla metálica y cemento (gunitado) que evita el desprendimiento de piedras.
Fue una obra en la que cada tajo tenía que adaptarse a diferentes tipos de trabajo: explosivos, desemcombrado, hormigón, montaje de elementos metálicos, montaje de turbinas y alternadores. Y todo ello combinándolo con los periodos de estiaje, que tenía interferencia en alguno de estos trabajos, y con el coste económico que suponía alargar la obra.
Mención aparte merece la construcción del pozo de cables que une los alternadores de la central con el parque de alta tensión en superficie, con 420 metros de profundidad. Por primera vez se utilizó en España una máquina que de forma simultánea avanzaba, destrozaba, desescombraba, encofraba y hormigonaba las paredes. Esta máquina excavó 12.000 metros cúbicos y colocó 3.000 metros cúbicos de hormigón.

Los problemas geotécnicos aparecidos en el macizo entre las dos chimeneas de equilibrio obligaron a coser las paredes con pernos de cuatro metros y a una consolidación intersticial con inyección de resinas termoestables


Zona próxima a la entrada de aguas - Aldeadávila II


Galería de la central de Aldeadávila II


En cuanto a los sistemas de telecontrol y telemando, desde un principio se realizó desde la salida de líneas o desde el Despacho Central de Maniobras instalado en las oficinas centrales de Bilbao. Aunque nos parezca raro, ya en aquella época, la comunicación entre Bilbao y la central se realizaba con fibra óptica.


Esquemas

Haz clic en las imágenes para verlas a mayor tamaño.


Planta de Aldeadávila I y II

Galerías y tubería forzada de Aldeadávila I


Aliviadero en superficie y conducción - construido durante Aldeadávila I


Esquema de la central de Aldeadávila II

Galerías y tubería forzada de la central de Aldeadávila II
Para la construcción de la desembocadura fue necesario construir dos ataguías con la finalidad de no detener la generación de energía de Aldeadávila I


Vista lateral de la zona de turbinas de la central de Aldeadávila II


Alzado de la zona de turbinas de la central de Aldeadávila II


Esquema eléctrico general de las centrales de Aldeadávila I y II


2 comentarios:

  1. Hola Jorge: Un gran documento el que nos ofreces de enta colosal obra, muy bien documentado, de no ser por tí no tendriamos esta información, de una obra que vemos por fuera y no lo que tiene enterrado en la tierra.
    Saludos.
    Vicente Hdez.

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  2. Gracias Vicente. Parte de la información y las fotografías están sacadas del libro "ALDEADÁVILA" que Iberduero editó con motivo de la construcción de la segunda central. Una copia digital de dicho documento se encuentra en el siguiente enlace:
    http://es.scribd.com/doc/38552438/El-Gran-Canon-del-DUERO-la-construccion-de-ALDEADAVILA-1957-1987-IBERDROLA
    Este enlace ha sido proporcionado por Javier, uno de los lectores del blog, al que le agradezco su aportación.
    Un saludo

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